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- CRB: ¿Cómo inició tu carrera como bailarina?
KM: Desde muy pequeña quise bailar ballet pero en diferentes lugares a mi madre le decían que hasta los nueve años. Fue entonces que a los nueve años me presenté a la audición del Ballet Ruso. Seis meses después, audicioné en lo que era una agrupación gubernamental el “Proyecto Ballet Juvenil Costarricense”, y desde entonces estoy en esto.
- CRB: En tu opinión, ¿por qué no hay compañía de ballet en el país?
KM: Lo de la compañía es un tema muy amplio y difícil de entender…
Pero vamos a ver… si lo vemos del lado del gobierno, todo recae en que nuestro sistema de gobierno no distribuye equitativamente el dinero. Dan mucho a unos y muy poco a otros, los artistas somos muy conscientes de esto; por esto siempre se ha dicho que no hay presupuesto para tal fin.
Por otro lado, los ticos tenemos un problema muy severo con la envidia. Nadie puede ver que un colega haga las cosas bien, y aunque lo veamos no lo reconocemos. Esto ha frenado terriblemente el hecho de que el ballet se una y crezca para bien de todos y todas. Quien no sabe se cree experto, quien sabe no acepta críticas, en fin, la falta de humildad nos hace mucho daño en este ámbito.
Además siempre hemos creido que Costa Rica es un punto diminuto en el mapa y que no somos capaces de competir con el mundo. Lamentablemente, esto no es cierto pero debemos de demostrárnoslo a nosotros mismos, tener más amor propio, más amor por nuestro propio país y unirnos para demostrar que somos de capaces al igual que los demás países y así poco a poco hacernos un nombre en el mundo de la danza y ser más reconocidos mundialmente.
Pienso que lo primero sería crear un centro de estudios donde todas las niñas y niños sigan un mismo nivel y bajo una evaluación objetiva y a partir de esto mejorar y unificar para bien el nivel del ballet en el país.
- CRB:¿Cómo afecta esto al desarrollo de las y los bailarines clásicos?
KM: El hecho de no tener compañía afecta enormente porque las y los grandes bailarines no tienen hacia donde crecer por más que quieran, y también no se logra llegar al máximo nivel debido a las distracciones que esto conlleva.
En Costa Rica los y las bailarines clásicos debemos optar por una carrera paralela al ballet para poder sobrevivir. Todos vamos a la universidad, trabajamos y además asistimos a clases y ensayos. No podemos dejar de estudiar porque nadie nos paga un salario por bailar y con esto se sobreentiende que debemos trabajar. Los implementos de ballet tienen un alto costo y una corta duración, gastos que nadie suele cubrir por nosotros.
Otro tema que afecta es la frustración en la que llegamos a caer. Al ver que no tenemos hacia dónde surgir y que no poseemos ningún incentivo caemos en la mediocridad, indisciplina y frustración. Esto trae un problema para el país pues quienes se cansan de esto se van del país a buscar en donde si pueden ser remunerados por sus esfuerzos.
- CRB:Terapia Física, Pilates, ballet. ¿Cómo se fue integrando todo?
KM: ¡Pues las tres van totalmente de la mano! El orden en el que surgieron: Empecé ballet desde muy pequeña, y desde una temprana edad empecé con cargas muy fuertes de ensayos y de papeles en las producciones. Cuando una es muy joven piensa que nada le va a pasar, que la juventud va a estar por siempre, no toma conciencia de su cuerpo, y nunca piensa en el futuro. Constantemente sufrí lesiones, leves, severas, crónicas. Por ello, desde los 13 años frecuentaba las clínicas de fisioterapia. Poco a poco me fui enamorando de la profesión y al llegar el momento me decidí por esta carrera y saqué la licenciatura. Mientras estudiaba fisioterapia tuve la oportunidad de empezar a recibir clases de gyrotonic y de Pilates de manera que éstas me ayudaran a mejorar mi rendimiento en el ballet y además disminuir las lesiones. Poco a poco empecé a recibir cursos de Pilates y eventualmente empecé a dar clases y fue un mundo que también me consumió.
- CRB:¿Qué tanto ha aportado Pilates, jazz y otras disciplinas en tu desarrollo artístico?
KM: ¡Uff! ¡Ha sido un cambio radical! Pilates principalmente. Mejoré enormemente mi postura, disminuí las lesiones como en un 80%, mejoré el balance, los giros, la precisión al bailar, fortalecí músculos necesarios para un buen desempeño dansístico, en fin, ¡todo un cambio!
El jazz me ha ayudado principalmente en cuanto a flexibilidad, mejoría en la técnica de los giros, coordinación, musicalidad, precisión. Ha sido un reto muy grande, me queda demasiado por trabajar en el jazz pero me gusta.
Ambas me hubiera gustado llevarlas de la mano con el ballet desde mucho antes, lamentablemente no se pudo, así que ahora aprovecho un poco de cada una. ¡Nunca es tarde!
- CRB: ¿Qué estás haciendo en España? ¿Estás entrenando, dando clases, o sólo el estudio?
KM: España… Todo fue muy rápido y lo pensé lo menos posible. Un día lo pensé, otro lo organicé, y en nueve meses lo cumplí.
En España estoy sacando un máster en fisioterapia deportiva, una rama que se me une a las otras tres (ballet, fisioterapia y Pilates). ¡La carrera me encanta! Estoy rodeada de gente espectácular y de gente sumamente importante en el mundo del deporte. He conocido a excelentes profesionales, médicos, entrenadores y fisioterapeutas así como también a atletas olímpicos, además de esto me encuentro en este momento realizando prácticas dentro de la Ciudad Deportiva del Real Madrid y proximamente estaré con la Selección Nacional de Gimnasia de España, como podrán saber 2 experiencias únicas.
Sí me encuentro bailando, afortunadamente. Ahorita mismo estoy dentro de la Cátedra de Danza del Ballet Nacional de Cuba y el Ballet de Cámara de Madrid. Es una excelente agrupación la cual me permitió entrenarme con el grupo de los bailarines más destacados que poseen. Tienen un excelente nivel y un gran número de presentaciones a lo largo del mes.
Aún no estoy trabajando, he tenido algunas opciones pero no se han concretado.
Lo que más me dolió fue dejar mis alumnas y mi lugar en el Ballet Juvenil. Amo bailar pero ya no veía hacia donde podía crecer allá, como bailarina… No nací físicamente hecha para el ballet y a pesar de grandes esfuerzos de mi parte y de mis profesores lo logré, lamentablemente todo tiene un límite y lo sentía cerca. Pero pensé que dentro del mundo del ballet tengo demasiado camino por delante aunque no sea bailando. Descubrí que me apasiona enseñar y ayudar, hacer que las personas se superen y mejoren, que no sufran dolor y que se amen por quienes son. Es así como pensé que podía crecer en este mundo en nuestro país.
- CRB: ¿Cuáles son tus proyectos para el próximo año y más adelante?
KM: Proyectos… Al día de hoy son ¡DEMASIADOS! Cada día que vivo por acá me abre más la mente y me acerca más a lo que deseo. Son demasiadas las cosas que quiero hacer con las herramientas que tengo. No creo que al terminar la carrera vuelva inmediatamente a Costa Rica, me encantaría aprender más por acá, experimentar más y sacar aún más provecho pero falta mucho para esa decisión, la carrera culmina en setiembre, 2010. Pero al volver a Costa Rica me volveré loca por lograr lo que deseo.
Quiero que las personas bailarines y deportistas puedan acudir a un lugar donde no teman por cómo los pueden tratar, que sepan que se dará el 100% por ellos. Deseo también incursionar en la preparación física y acondicionamiento físico de los bailarines. Principalmente deseo recuperar y prevenir lesiones por medio del movimiento. Son muchos mis proyectos pero así es como los puedo resumir por ahora.
Me encantaría seguir bailando. No digo que me haya retirado ni mucho menos. Si por mi fuera bailaría por el resto de mi vida, pero todas las situaciones que hemos mencionado y al llegar a cierta edad se empiezan a priorizar más las cosas y ver las cosas desde otro punto de vista. Nunca dejaré de amar el bailar como lo amo desde siempre. Por esto sé que seguiré en este mundo… Bailando, enseñando, tratando, preparando… en fin. ¡Ya veremos! |
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